Antes de pedir, tu cliente mira el móvil. Escanea el código, y si la página tarda en cargar, se ve minúscula o se bloquea al hacer zoom, la primera impresión de tu restaurante ya se rompió — antes de que un camarero se acerque a la mesa.
No es un problema de cocina. Es que la web que hay detrás del QR no está pensada para el móvil. Y ese momento se repite, mesa tras mesa, cliente tras cliente.
Diseño superior al de casi cualquier competencia de tu zona, con tu dominio propio.
En lugar del PDF de siempre: vídeo de cada plato, fotos, alérgenos y extras.
Para que te encuentren en Google cuando buscan dónde comer en tu zona.
Mantenimiento y cambios cuando los necesites, dentro de la misma cuota.
No hace falta que decidas nada todavía. Regístrate, te enseñamos el ejemplo real de tu web y tu carta, y decides con eso delante. Si no te convence, no ha costado nada.